Fundación Oficios: la idea tuvo su origen en el año 2002, en medio de una grave crisis económica y social. Los que en ese momento trabajábamos en Eidico no queríamos permanecer indiferentes, y comenzamos a analizar distintas alternativas para aportar nuestro “ladrillo” y así comenzar a reconstruir una sociedad más equitativa. Elegimos el camino de “enseñar a pescar”, como variante superadora a una asistencia que gracias a Dios, los argentinos siempre están dispuestos a brindar, y que constituye una invalorable red de contención. No queríamos limitarnos a reunir contribuciones para paliar necesidades puntuales, buscábamos generar un proyecto que tuviese continuidad. Los convocados vivimos y trabajamos en la zona de Tigre, y entonces nos pareció apropiado desarrollar un proyecto que contribuyera a transformar la realidad local de una forma sustentable. Y así nos instalamos en Benavídez.

La parábola de “cinco panes y dos peces” se dio aquí de manera reveladora: lo que teníamos para aportar era insignificante frente al problema a solucionar. Con sólo cinco panes y dos peces era imposible dar de comer a semejante multitud, pero la actitud generosa de un niño que dio lo que podía, fue la base para que El Señor hiciera lo suyo. En aquél momento solo teníamos una buena intención y una buena idea; pero ningún conocimiento de cómo hacerlo, ni con qué hacerlo. La Providencia nos envío a Santiago de La Barrera con su experiencia. Él fue un guía experimentado que nos señaló el camino correcto. Nuestro proyecto era ambicioso y debíamos ampliar las bases. Por eso, invitamos a participar a Marcos Miguens (Miguens Hermanos), Alejandro Cornejo (JPU),  Gabo Nazar (Cardón) y, posteriormente, a Mieres Hermanos, que aceptaron el desafío. Entre todos, formamos un equipo con vocación de servir y ser útiles al bien común. El ingenio, pero sobre todo la perseverancia, junto con el acompañamiento de muchísima gente y empresas que quieren cumplir el mandato evangélico de acompañar a nuestros hermanos más necesitados -y la permanente asistencia Divina que aparece cuando alguien aporta sus “cinco panes y dos peces”- nos permitió nacer y crecer.

Comenzamos hace diez años, y los logros conseguidos son extraordinarios. En este año ya vamos a superar la barrera de los 3.000 egresados, que se han integrado al mundo del trabajo, más preparados para mejorar su nivel de vida. Esperamos poder seguir creciendo en calidad y en cantidad del servicio prestado. Nos orientamos especialmente a la educación de adultos, gente por la que nadie apuesta y que la Fundación Oficios ubicó en la centralidad de su tarea: segundas oportunidades para aquellos cuya vida parece ya estar escrita y que, luego del paso por la Fundación, se convierten en personas con nuevos capítulos a llenar en el libro de su historia personal. Al mismo tiempo, abrimos las puertas a jóvenes sin experiencia y con poca educación. En la práctica se da un hecho muy interesante: cada curso tiene unos veinticinco alumnos, dentro de esa población, cinco o seis ya conocen algo del oficio y tienen ocupación. El curso y el título oficial les permite aspirar a más y a un mejor trabajo. Dado el clima de camaradería y compañerismo que se vive en el curso, esos cinco o seis más experimentados terminan incorporando al resto y formando  equipos nuevos de trabajo.

Fundación Oficios. Curso de soldadura

Fundación Oficios. Curso de soldadura

Consideramos que esta forma de contribuir al bien común, brindando capacitación  para trabajar en un oficio, tiene la fortaleza de que se extrae de la marginalidad a personas concretas y en forma definitiva.

Dentro de nuestros objetivos fundacionales fijamos la intención de replicar esta experiencia de educación laboral en distintos ámbitos y en otras zonas, como una suerte de franquicia. De hecho, además de nuestra sede en Benavídez, ya abrimos  cursos en Rincón de Milberg, en Derqui y en el Penal de San Martín. Se han dictado cursos especiales para empresas que lo han requerido: Aysa (formación de una cooperativa de trabajo para construcciones de red de agua potable), Direct TV (instalación de antenas). Hemos realizado alianzas con empresas que colaboran en la formación técnica y, al mismo tiempo, difunden sus productos y sistemas: Durlock, Weber, Maziza, Black&Decker, Easy, Rapsodia.

La acción de la Fundación Oficios se sustenta principalmente en cuatro pilares: en la participación de empresas colaboradoras; en la participación del Estado (Nacional, Provincial y Municipal); en diferentes eventos que organizamos para la recaudación de fondos; y en los aportes particulares vía becas educativas. Cuatro pilares que, unidos, significan mucho y que, además de transformar la vida de todos nuestros alumnos y docentes hacen un gran aporte al país. Hoy nuestra querida Argentina tiene, por ejemplo, más de 6.000.000 de personas sin acceso a agua potable; y más de 18.000.000 sin gas. Sólo para realizar estos tendidos de redes deberían excavarse 120.000 kilómetros de zanjas (lo que equivale a dar tres veces la vuelta al mundo por el Ecuador). Es una obra enorme, de escala gigantesca, pero de una simplicidad técnica significativa, y que supondría el empleo de 3.227.000 meses hombre. Nuestros alumnos ganan utilidad luego del paso por nuestras aulas. Y esa utilidad los dignifica, y les permite caminar un recorrido visible y posible. Para que estas obras, que tanto necesita nuestro país, se realicen se necesitan hombres y mujeres formados capaces de llevarlas a cabo. Y nuestros más de 3.000 queridos alumnos están preparados para ello.

Ojalá que más personas y muchas empresas se motiven, y se sumen a este proyecto aportando sus “cinco panes y dos peces”. Necesitamos apoyo económico, tiempo e ideas, tres ítems que están al alcance de todos.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara esa gota”

Madre Teresa de Calcuta