Para celebrar nuestro aniversario elegimos hacerlo primero con nuestros clientes, con los que confiaron en nosotros y hoy viven en un «barrio Eidico», donde formaron sus familias y donde están construyendo ese bien tan valioso que es un hogar. Y justamente el hogar y la familia son los ejes de un ciclo de charlas con sede en varios barrios de Eidico con distintos oradores de la talla de Maritchu Seitún -especialista en crianza infantil-, Tere Torralva -especialista en cerebro adolescente- y Cristián Conen, quien vino desde Colombia, para hablarnos de la «ecología de la pareja» el sábado 11 de mayo a las 17 hs, en nuestras oficinas.
 
En lo que fue la primera del ciclo, Cristián Conen ahondó en cuestiones relativas a la construcción de un vínculo sólido y armonioso. «Mi pasión y misión es trabajar por familias sólidas y armónicas: brindar a las parejas herramientas concretas para responder a los muchos cómos que deja abierta la falta en general de una educación sistemática para saber amar», dice. Si bien su formación de origen es jurídica (abogado, Universidad Católica de Buenos Aires), Cristián Conen amplió su mirada a la realidad de la familia desde todas las disciplinas científicas, a través de una Maestría Universitaria en Matrimonio y Familia, un Doctorado (ambos en la Universidad de Navarra, España), una Diplomatura Internacional en Coaching Familiar (Universidad de la Sabana, Colombia) y una Certificación en Mediación (Universidad Austral, Argentina).

La regla de las «Diez A» 

En su charla en Eidico planteó  la necesidad de trabajar por la pareja a través de acciones de amor. Como recomendaciones, sugirió seguir la regla de las «Diez A»: 
  • Amistad
  • Afecto
  • Armonía sexual
  • Agrados
  • Agradecimiento
  • Autonomía personal 
  • Ayuda 
  • Alegría ahora 
  • Aceptación 
  • Adaptación 

 

¿Cómo se aplican concretamente estas sugerencias? Con tiempo de calidad, generando un espacio exclusivo semanal, mensual y anual; conociendo los lenguajes afectivos de la pareja (¿cómo recibe mejor mi pareja mis muestras de cariño: con las palabras, con regalos, con ayuda, con ternura?); sabiendo qué le gusta al otro y qué no le gusta (ideal tener una lista clara de agrados y desagrados); reconociendo cuando hay logros o acciones positivas; respetando los tiempos propios individuales; no postergando la alegría para cuando «tengamos hijos» / «se vayan los hijos» / «tengamos plata» / «lleguen los nietos»; aceptando que hay cosas que no van a cambiar nunca y teniendo flexibilidad para adaptarnos a la otra persona. 

También recalcó la importancia de la paciencia, el perdón y la rectificación, para lo cual es necesario cultivar la virtud de la humildad, y lo trascendental de un «sí, para siempre» que otorga un compromiso fundamental para superar los obstáculos de un camino lleno de amor y sueños comunes, que no está exento de desafíos.
 
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