Esta es una historia donde se generan vínculos. Tiene como protagonista a una mujer que armó en su casa un jardín de infantes y merendero en un barrio de Villa Rosa (Pilar), y a quien Eidico vinculó con un colegio de la zona y le facilitó la organización de un taller de Crianza sin Violencia para padres. ¿La consigna? El desarrollo comunitario, a través del empoderamiento de los vecinos.

Las historias donde se involucra el equipo de Desarrollo Comunitario de Eidico replican un mismo esquema: forjar vínculos entre vecinos y establecer redes de contacto. A veces este entramado se activa desde la misma empresa. Otras, Eidico potencia emprendimientos y los lazos ya existentes dentro de una comunidad.

Este último caso se ejemplifica con la historia de Jackie Jaramillo (44 años). En 2009, ella se mudó al barrio El Manzanar, de Villa Rosa (Pilar), pegado al barrio Santa Emilia (Pilar del Este). Nacida en Perú, residente en la Argentina desde 1993 y madre de 4 hijos, Jackie además integra el Comité de Bioética del Hospital Eva Perón, de San Martín, en el área Derecho del Paciente.

Al observar las necesidades del barrio El Manzanar en acceso a la educación, esta mujer tomó cartas en el asunto. Abrió las puertas de su casa para que ésta oficiara de Jardín de Infantes. De este modo intentó cubrir la falta de cupos en los jardines públicos de la zona. Para ello, convocó a padres y madres del barrio y formó la ONG Unión el Memorial. Así nació el Jardín Caritas Felices, que funciona martes y jueves (los sábados es merendero). Y, en ese marco, se impulsaron e impulsan distintas acciones comunitarias en la zona.

Crianza sin violencia

 

Tejiendo redes

Eidico acompaña a Jackie y su organización desde 2016, año en que comenzó la Mesa Vecinal Villa Rosa. En 2017 la puso en contacto con la dirección del Colegio Saint Mary of The Hills. Esta institución cooperó con la planificación académica del Jardín Caritas Felices. Y en 2018 también Eidico, entre otras cosas, colaboró en la organización del ciclo de talleres de Crianza sin Violencia. Lo hizo junto a la Fundación Encuentro entre Padres, que tiene como misión apoyar a las familias en los primeros años de vida de sus hijos. Con ese fin, esa fundación trabaja para que los padres comprendan la importancia de generar ámbitos amorosos y de respeto, fomentando el uso de recursos y habilidades para lograrlo.

Coordinado por las licenciadas Susana García Rubio y Graciela Gass, el ciclo de talleres sumó 4 encuentros, 3 en 2018 y uno más en abril de 2019. El lugar elegido fue el jardín Caritas Felices.

En cada taller se entregó a padres y madres material de apoyo y un cuadernillo con los temas que se tratarían en la jornada, para que luego pudieran ser repensados y compartidos.

¿Qué se trabajó?

  • El rol de ser padres. Para comprender la importancia que estos tienen en la formación y el desarrollo psicológico de los hijos.
  • Los límites. Con el fin de transmitir la noción de “educación” a través del concepto de “autoridad educativa”. En ese sentido, se reflexionó acerca de los límites como factores estructurantes positivos del psiquismo infantil. Y en ese contexto los padres intercambiaron sus logros y dificultades en la práctica diaria.
  • La comunicación con los hijos. Para que los padres comprendieran la importancia del lenguaje como forma de intercambio. Sobre esa base, adquirieron herramientas para ayudar a sus hijos a procesar experiencias por medio de la palabra. Y también se enfatizó en la importancia de la palabra como mediadora entre el impulso y la acción, para evitar la violencia.
  • Los hábitos. Para que los padres afianzaran su comprensión sobre aquellos hábitos que facilitan la vida diaria de sus hijos (sueño, alimentación, higiene, buenas costumbres, etc.). Y asimismo se hizo hincapié en aquellos hábitos funcionales para cada etapa del desarrollo infantil y que deben superarse para permitir el crecimiento (lactancia materna, chupete, mamadera, etc.). Cuestiones que parecen básicas, pero que muchas veces cuestan asimilar en la educación doméstica.

Suma positiva

Al cierre del ciclo se realizó una encuesta para conocer el grado de satisfacción de los participantes, que en todos los casos fue del 100% positivo. Los participantes encontraron contenidos útiles para la crianza de sus hijos, como así también consideraron apropiadas las distintas actividades desarrolladas.

Crianza sin Violencia permitió compartir experiencias propias y a la vez comunes a los padres. Los participantes lograron escucharse y ponerse en el lugar del otro. Se generaron lazos de sostén, comprensión y apuntalamiento, que, a su vez, impulsan la búsqueda de la solución de problemas.

Desde la Fundación Encuentro entre Padres concluyeron en la necesidad de crear estos espacios de trabajo, reflexión e intercambio. Ciclos como este, según esta organización, permiten:

  • que padres y madres reciban acompañamiento, información y contención,
  • y que adquieran habilidades parentales de cuidado y protección, libres de violencias.

Esta historia continúa en Villa Rosa todos los días, a través del impulso que al Jardín de Infantes le da Jackie. El ciclo de talleres es un simple ejemplo de todo lo que se puede lograr a través de actos concretos que fomentan la noción de pertenencia a una comunidad.