Planificar, definir prioridades y contemplar imprevistos puede marcar la diferencia entre una obra ordenada y una llena de sobrecostos. Especialistas comparten claves para armar un presupuesto realista y tomar mejores decisiones desde el inicio.

Texto por: Constanza Agri

Construir una casa es uno de los proyectos más importantes para cualquier familia. Y, aunque muchas veces la atención se pone en los materiales, las terminaciones o el diseño, todo empieza mucho antes: con un presupuesto bien armado. Tener claros los costos desde el inicio permite ordenar cada etapa, anticiparse a posibles desvíos y avanzar con mayor tranquilidad.

Planificá antes de empezar

Uno de los errores más frecuentes es intentar calcular cuánto costará una obra antes de tener resuelto el proyecto. Si bien el valor por metro cuadrado puede servir como referencia inicial, el costo final depende de muchos factores: la calidad de los materiales, la complejidad del diseño, la ubicación, la mano de obra y el contexto económico.

“Determinar el costo real de una obra implica realizar un desglose detallado de todas las tareas y analizar cada ítem en función de su cantidad, calidad y complejidad. Recién después es posible obtener un presupuesto mucho más preciso”, explica Gastón Barbieri, arquitecto de GB82 Arquitectura. Una buena planificación también ayuda a evitar cambios durante la construcción, una de las principales causas de los sobrecostos.

“Los costos imprevistos suelen ser consecuencia de una mala planificación previa. Aparecen cuando hay que resolver problemas o detalles constructivos durante la obra, generando sobrecostos que no estaban contemplados en el presupuesto”, señala Martín Suffern, gerente de la constructora Hausbeton. Y agrega: “Mientras mejor se haya resuelto la obra en los planos, menor será el costo final de la obra”.

Gastos a tener en cuenta

Cuando se piensa en el presupuesto de una casa, lo primero que suele venir a la mente son los materiales y la mano de obra. Sin embargo, hay otros costos que también conviene contemplar desde el inicio.

Entre ellos:

  • Honorarios profesionales
  • Permisos y trámites
  • Seguros
  • Gastos generales de obra
  • Merma de materiales
  • Un fondo para imprevistos

También es recomendable evitar partidas demasiado generales, como “varios” o “terminaciones”, ya que dificultan el seguimiento del presupuesto y pueden esconder gastos no previstos.

Reservá un margen para imprevistos

Toda obra tiene un margen de incertidumbre. Por eso, destinar una parte del presupuesto a posibles imprevistos es una buena práctica.

Según Suffern, el porcentaje dependerá del tipo de obra y de los materiales utilizados, ya que algunos generan mayores desperdicios que otros. Las situaciones que más suelen impactar en los costos son:

  • Una planificación insuficiente.
  • Cambios de diseño durante la obra.
  • Problemas logísticos para el ingreso de materiales o personal.
  • Un acopio de materiales poco controlado o expuesto al clima y a robos.

Si no llegás con todo, construí por etapas

No siempre es posible contar con todo el dinero para construir la casa desde el inicio. En esos casos, una buena estrategia es proyectar la vivienda completa y ejecutar la obra por etapas, según el presupuesto disponible.

“Muchas veces se construye ‘lo que se puede’ sin una planificación general y eso termina generando parches, demoliciones innecesarias y mayores costos”, explica Barbieri. Y agrega: “Lo recomendable es desarrollar el proyecto completo desde el inicio y programar su ejecución por etapas, según las prioridades reales y el presupuesto disponible”.

En una vivienda nueva, la prioridad suele ser construir el módulo mínimo habitable para poder mudarse y continuar la obra más adelante. En una refacción, en cambio, conviene resolver primero los problemas que pueden acelerar el deterioro de la propiedad, como filtraciones, humedades o daños estructurales.

Usá la tecnología como aliada

En un contexto donde los costos cambian constantemente, la tecnología se convirtió en una aliada para planificar y gestionar las obras con mayor precisión. “El uso de software para cómputo y presupuestación, plataformas colaborativas y metodologías de planificación ayuda a tomar decisiones más informadas y a reducir el margen de error“, afirma Luciano Farez, presidente de Felanix Construcciones. En la práctica, este enfoque puede traducirse en mejoras de hasta un 8% respecto de los presupuestos iniciales.

Pensá también en el ahorro futuro

El presupuesto no debería contemplar únicamente cuánto cuesta construir, sino también cuánto costará vivir en esa casa durante los próximos años. Incorporar criterios de eficiencia energética puede implicar una inversión inicial mayor, pero ayuda a reducir el consumo de luz, gas y agua a largo plazo.

“El primer paso para un diseño eficiente energéticamente será proyectar teniendo en cuenta la orientación del terreno, el estudio de incidencia solar y las ventilaciones de los ambientes”, explica Suffern. También recomienda prestar especial atención a la aislación térmica, las ventanas y los vidrios, además de evaluar alternativas como paneles o termotanques solares según las características de cada proyecto.

Un presupuesto bien armado hace la diferencia

Construir una casa implica mucho más que elegir materiales o definir un diseño. Un presupuesto bien elaborado permite anticiparse a los desafíos, tomar mejores decisiones y avanzar con mayor tranquilidad durante toda la obra.

Contar con un proyecto completo, trabajar junto a profesionales, contemplar imprevistos y planificar cada etapa son algunas de las claves para transformar una inversión importante en un proyecto mucho más previsible. Porque cuando el presupuesto está bien pensado desde el inicio, construir también se disfruta más.