Por Juan Ángel Seitún

El libro de Jorge tiene una característica muy difícil de encontrar en ensayos de este tipo y es la posibilidad de unir tantas visiones diferentes expresadas por una misma persona tendientes a un mismo objetivo.

Jorge habla desde su propia vivencia tanto desde el punto de vista de quien obtiene su primera casa, como desde quien promueve el mismo sistema para que los demás también la obtengan.  En exceso de su propia experiencia, Jorge agrega interesantes capítulos de datos objetivos y un capitulo especial para otras experiencias comparables a Eidico, de modo que no solo no reclama una posición exclusiva sino que expresa un «deber ser», una aspiración, una descripción a modo de deseo de la forma en que debieran ser las cosas para todos los actores del proceso para lograr el objetivo del titulo del libro.

Quizás Jorge no comparta completamente mi conclusión, pero su libro cumple acabadamente con La Ética de Kant, quien al formular su imperativo categórico expresa: «Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal» «Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio».

«Obra como si, por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines».