En la segunda entrega de la serie de historias sobre los 20 años de Eidico, Manuel Fernández Cekauskas relata el camino recorrido para llegar a su primera casa. 

Al mirar la laguna de San Sebastián, Manuel Fernández Cekauskas rememora la infancia en el Delta, en casa de su abuelo. Esa tranquilidad del agua y sus atardeceres bastaron para que él, de 29 años, y Pilar, su mujer, eligieran al barrio de Eidico como sede para cumplir un gran sueño: crecer juntos y alcanzar la casa propia.

En 2009, tras casi una década de noviazgo, la pareja decidió invertir en un lote. Ambos pensaron en la posibilidad de construir a futuro. Así fue como Manuel llegó a Eidico: “El masterplan de San Sebastián me convenció y desde un primer momento supe que la combinación de precio y la financiación que ofrecían sería difícil de conseguir en otro lado. Tardamos dos o tres meses en elegir el terreno, un año en pensar la casa y otro año en construirla”.

De alma emprendedora, Manuel se involucró de lleno en el proceso de construcción, a pesar de no ser arquitecto. Compró libros por Internet, se informó y dirigió personalmente la obra. La apuesta era audaz, pero nunca dudó en asumir los riesgos.

“El de Eidico es un camino viable para llegar a una casa. Gracias a esa facilidad, además de la ayuda que recibimos de nuestras familias, el sueño hoy es una realidad”, agrega.

“Ninguno tiene la historia y la experiencia de Eidico. Todos los barrios que hicieron funcionan bien. La financiación en pesos que ofrecen no existe en otros lados. El sistema funciona”, concluye Manuel.

Con esfuerzo y dedicación, junto a Eidico, logró cumplir su sueño. Así lo siente mientras mira la laguna de San Sebastián, desde la casa de cuatro habitaciones que pensó para su familia. Misión cumplida.

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