Texto: Sofía Stavrou

José Iabichella es publicista y un trabajador comprometido. Durante sus 12 horas diarias de trabajo pone el foco en los objetivos laborales,  pero cuando necesita despejar sus pensamientos y serenarse se acuerda de lo que a él le gusta llamar su “santuario”, nada más ni nada menos que su hogar familiar, en el corazón del barrio San Matías.

En esta nota nos cuenta en primera persona un poco sobre su historia en el barrio y sus matices preferidos.

Cualquier momento en el jardín, que es mi gran hobby o disfrutando el momento de una gran siesta con pájaros y sonidos de la naturaleza de fondo. San Matías es mi hogar, mi lugar en el mundo, mi casita del árbol, mi lugar secreto. 

¿Cómo conociste San Matías  y por qué decidiste comprar una casa ahí?

Por el destino o las casualidades: fui a buscar una casa al Cantón y de reojo vi a San Matías. Fue amor a primera vista. El concepto de áreas sin barreras, su diseño, su club house, la impecable área deportiva, su prolijidad, y su amplitud con inmensas áreas verdes fueron los que ayudaron a la decisión.

¿Qué aporte positivo trajo este refugio a tu vida?

El proyecto unió a la familia. Compartimos más, disfrutamos juntos. Al que más le cambió la vida fue a Naza, uno de mis hijos. El también encontró su lugar en el mundo: volvió a jugar en la calle como cuando éramos chicos, la bicicleta forma parte de él, el área deportiva es su segundo hogar. Es como tener el club dentro del barrio.

Si tuvieses que elegir un recuerdo o algún momento preferido en el barrio, ¿Cuál sería?

El verano, las vacaciones en San Matías. Las mañanas en la pileta del barrio y las tardes en la de casa. Los almuerzos en el house como si fuese una pausa en algún parador de la costa. Los intentos de jugar tenis con amigos. Es algo extraño, el recuerdo son las vacaciones, pero vivir en San Matías es como vivir de vacaciones.

¿Recibís a amigos y familiares los fines de semana?

Recibimos constantemente amigos y familia. La parrilla vive encendida y no le damos respiro. Sin embargo mis momentos sociales favoritos los vivo con los Gonzalez…. ¡mis vecinos! Siempre hay una excusa para festejar con un buen vino en la terraza de Harón. De la nada escuchas un “¡Josesito, hoy hay luna llena, hay que festejar!»  y en familia todos salimos corriendo a lo de Harón…. Los más grandes a disfrutar del sabor del buen vino a la luz de la luna y los más chicos simplemente a contagiarse la felicidad de vivir en un barrio como San Matías.

 ¿El barrio marcó un antes y un después en tu rutina?

¡Sin dudas! San Matías rompe la rutina. Siempre te sorprende. 

Mirá este video del barrio desde el aire.