Por Mónica Fernández

A los 40 no paramos… corremos de una obligación a otra, hacemos malabares para que trabajo y familia puedan equilibrarse, magia para que el sueldo rinda más, y nos esforzamos por separar “algo” para la columna del ahorro.

Los años corren… los hijos empiezan a ser autosuficientes, la cuenta del colegio que se llevaba buena parte  de nuestro ingreso quedó en el pasado. Aún activos, los “adultos jóvenes” de sesenta y pico trazan nuevas coordenadas. ¿Qué privilegian? ¿Qué decisiones de inversión deben reacomodarse?

  • Mientras aún se está en plena actividad, cerca del 40% de los encuestados para el informe Future of Retirement, que anualmente elabora el Grupo HSBC a escala mundial con datos de diecisiete países, incluida la Argentina, dice que espera tener más tiempo para estar con sus hijos, nietos, su esposo/a y sus amigos una vez jubilados. Pero atención: también un 20% dicen temer que su estándar de vida empeore.
  • “En los años previos a la jubilación, el objetivo primordial debe ser proteger los ahorros acumulados a lo largo de toda la vida. Por esa razón, es importante traspasar parte del capital que se haya acumulado a inversiones más conservadoras que garanticen una determinada rentabilidad, aunque ésta sea más moderada”, destaca el grupo asegurador AVIVA (España), en uno de sus informes sobre la importancia de la planificación financiera de largo plazo.
  • Entre otros activos, los inmuebles cubren ese tipo de necesidad. Dan una renta mensual al ser alquilados, preservan el valor del capital y en general se revalorizan a través del tiempo (especialmente cuando se adquieren bienes en zonas no del todo consolidadas y por ende, con potencial de desarrollo). También los títulos públicos son un activo con renta periódica asegurada. En este caso se debe asumir el riesgo soberano, es decir la posibilidad que el país emisor no pueda hacer frente a sus obligaciones y re programe pagos y/o plazos.
  • El aumento de la esperanza de vida en las últimas décadas, que se ubica por encima de los ochenta años, le da a los “adultos jóvenes” mucho tiempo para disfrutar de familia, nietos, hobbies o viajes. A su vez, obliga a ser mucho más ordenado en la planificación de las finanzas personales para garantizarse una madurez y un retiro sin sobresaltos económicos.
  • Una recomendación de Diego Martinez Burzaco, economista de Inversor Global, para esta etapa de la vida: “siempre mantener una porción del ahorro, que puede rondar el 10%, en efectivo para poder hacer frente a cualquier imprevisto”.