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Para llegar al momento de la jubilación sin estrés económico hay que trabajar en ese plan desde jóvenes. Lo ideal es ahorrar al menos 10% del ingreso e invertirlo a largo plazo. Colocaciones de renta fija e inmuebles, los instrumentos más utilizados por los argentinos.

Planificar nuestras finanzas personales para el momento de la jubilación es uno de los desafíos más importantes. Suele parecernos que no es momento de poner energías y dinero en esas cuestiones. Pero cuanto antes hagamos algo al respecto, mejores serán los resultados y menos duro el camino a recorrer.

Lo primero que debemos plantearnos es cómo queremos vivir cuando nos retiremos. ¿Queremos retirarnos de la actividad full time cuando marca la ley (a los 65 años)? ¿O queremos hacerlo un poco antes y seguir con proyectos personales?

Cifras actuales

El tema es recurrente, pero no se canaliza en acciones concretas. Lo demostraron diversos trabajos de investigación. Un estudio que Zurich realizó el año pasado en Latinoamérica sobre una muestra de 2400 casos realizado arrojó las siguientes conclusiones.

  • 7 de cada 10 personas están preocupadas por su nivel de vida cuando se jubilen.
  • Solamente 3 de cada 10 personas consideran la jubilación como medio de manutención al momento del retiro. El resto piensa que deberá recurrir a otros medios tales como “seguir trabajando”, “ahorros”, “rentas”, “seguros”, “aportes de los hijos”.

De forma similar resultó una encuesta publicada recientemente por Mercer, consultora de RR.HH. especializada en trabajar junto a las empresas en planes de retiro para sus empleados, y que se llevó a cabo en 12 países (incluida la Argentina).

  • El 88% de los adultos se siente responsable por sus ingresos jubilatorios a futuro, pero dice no haber realizado ningún cálculo financiero de ahorro para la jubilación.
  • El segmento más joven de la fuerza laboral (los millennials) cambia de trabajo con mayor frecuencia que las generaciones que los precedieron. Esto tiene impacto en su futura jubilación. Hay periodos en los que no aportan a la seguridad social, sea porque deciden tomar años sabáticos o porque están en proyectos freelance o entrepreneurs.
  • Es importante tomar consciencia que la expectativa de vida aumenta. En promedio, se espera que una persona viva unos 20 años después de jubilarse.

¿Por dónde empezar?

La recomendación de los expertos en planificación financiera es ahorrar al menos el 10% del salario mensual e ir invirtiéndolo. El momento para empezar es cuanto antes. Según los resultados de estudios de Finanzas Conductuales, “uno de los mayores arrepentimientos que tienen las personas al llegar a la edad adulta es no haber empezado a ahorrar desde una edad temprana”.

“Hay que empezar cuanto antes, porque si no, lo que hay que ahorrar mensualmente es cada vez mayor”, dice como primera recomendación el economista  Marcelo Elbaum. “Si desde los 25 a los 65 años se ahorran e invierten U$D 2 diarios (U$D 60 al mes) y se saca una rentabilidad anual del 10% (y se reinvierten ampliando el capital base), se obtienen U$D 375.000. Y sólo se invirtieron U$D 29.000 (interés compuesto). Si por el contrario se empieza a invertir a los 40, se deben invertir U$D 300 mensuales para llegar a la misma cantidad”. 

Estrategia

No sirve de nada dejar el dinero acumulado en pesos o en dólares en una caja de seguridad. Una estrategia recomendada es aislar el porcentaje del ingreso que se va a destinar a este fin ni bien se recibe el sueldo. O mejor aún, comprometerse al pago de una cuota que puede ser desde un seguro de vida con capitalización (cumple una doble función: ahorro y protección ante imprevistos), hasta un terreno que se adquiere desde el inicio del desarrollo y obliga a pagar mensualmente.

Es una buena idea separar el dinero destinado al fondo de retiro de otros ahorros. Es cierto que en una emergencia existe la posibilidad de echar mano a esos recursos. Pero el hecho que estén invertidos en otro tipo de activos, hace que se tome mayor conciencia de su importancia.

Al invertir en instrumentos de renta fija, como los bonos públicos o privados, o en un plazo fijo, hay que reinvertir la ganancia de la inversión. De esta forma, uno se beneficia con lo que se conoce como “la magia del interés compuesto”.

Si la apuesta es a la compra de un inmueble, la ganancia puede llegar por una doble vía. Si está alquilado, el producido mensual debería reinvertirse (en un plazo fijo o en Letras del Banco Central) para que el dinero no se esfume. Así se va juntando un nuevo capital que podrá destinarse a una nueva inversión. El otro modo de tomar ganancia con el Real Estate es con la venta. Fundamentalmente si se trató de una compra en cuotas, desde el pozo o desde el desarrollo. Ya que dejan siempre mejores márgenes de rentabilidad (diferencia entre el precio de compra y de venta). En este caso también lo primordial será volver a colocar ese dinero en otro proyecto para así “alimentar” la rueda hasta que llegue la etapa del retiro.