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Conversamos con Mateo Salinas sobre los desafíos de dirigir la propuesta de Eidico Casas a los millennials, la generación que representará el 50% de la fuerza laboral en 2020.

 

“Estos jóvenes son valientes y apuestan por sus inquietudes, no tienen miedo a arriesgarse por ellas. Cualquiera sean: hacer un viaje, irse a vivir afuera dos años, quedar en un trabajo e ir a otro, renunciar para pedir un mes de vacaciones…”, así describió Mateo Salinas, gerente general de Eidico a la generación de los millennials. “Nosotros éramos más conservadores y no nos jugábamos por una inquietud. Nos marcaba el “deber ser”. Si teníamos una inquietud pensábamos “será en la otra vida” pero ni nos planteábamos arriesgar ciertos logros”, comentó Mateo desde el modesto living de su oficina.

La idea de esta entrevista surgió después de una nota de La Nación titulada “Los millennials y el dinero: ahorro e inversión de una generación con muchos adjetivos y pocas certezas”. La misma revela un costado no tan conocido de esta generación de “Rebeldes sin dogmas. Trabajadores sin camiseta. Ambientalistas sin descanso”. La respuesta de Mateo frente a la invitación de una entrevista para hablar sobre la relación de este público con Eidico Casas fue: “Ok. Difícil, pero divertido”.

¿Cuál te parece el mayor desafío a la hora de dirigirnos a los millennials? 

Todo me parece un desafío. Porque creo que esto de apostar por sus inquietudes, hace que los jóvenes se instalen en la inmediatez constante. Lo que trae aparejado algo muy bueno que es investigar diferentes opciones y sentirse dueños de la propia existencia. Creo, por el otro lado, que es tan amplio el abanico de opciones y es tal la capacidad de conectarse con muchas cosas, que sólo es posible hacerlo con menor profundidad. Es tanto lo que perciben que se terminan mareando. Hoy hay grandísimas crisis de identidad a los 26 años, a los 30 años.   

¿Cómo considerás esta nueva concepción que tienen de libertad?

Toda esta libertad está espectacular pero estoy convencido de que tarde o temprano se enfrentan a la misma realidad a la que cuestionaron en la adolescencia: por ejemplo formar una familia, ofrecerle estabilidad económica y un hogar. ¿Cuántas personas conocés que no quieran eso? No son la mayoría, ¿no? Eso demuestra que esta abundancia de opciones ilimitadas de acción no es muy sostenible en el crecimiento.

¿Qué pensás que va a pasar con esta generación acostumbrada a postergar las decisiones que para los mayores son las más importantes?

Desde que empecé a trabajar siempre ahorré el 10% de mi sueldo “para mi casa”. Hoy por hoy esa parte no existe, todo es consumo, y cuando a los 33 años decidan formar una familia se van a dar cuenta de que ya perdieron 7 años de ahorro. Esto los llevará a exprimir su carrera profesional en pos de cumplir semejante objetivo. Y todo lo espectacular que vieron en no haber ido atrás de la plata, del crecimiento, en cierto momento los enfrenta. Si durante sus mejores años productivos (y aquellos con menores gastos fijos) no guardaron un poquito de plata, de alguna manera están hipotecando el futuro.

¿Dónde se conecta entonces la propuesta de Eidico Casas con la demanda de los millennials?

La propuesta de Eidico Casas es espectacular. Te dice que no le tengas miedo a los 10 años de suscripción, que podés invertir una parte chica e ir construyendo ese futuro que tarde o temprano va a llegar. Porque la rebeldía no necesariamente consiste en ignorar el “deber ser” y no hacer nada para el futuro. Creo que se pueden hacer las dos cosas juntas.

¿Cómo creés que hay que hablarles a los millennials para captar su atención y que reconozcan en Eidico Casas el producto que necesitan?

No tengo idea. Si lo supiera ya lo estaríamos haciendo (ríe). Es una batalla en la que, para ganarla, hay que convencerlos. Una incoherencia que encuentro es que dicen que no les importa lo económico, que van atrás de sus pasiones pasajeras pero la calidad de vida que desean sostener está acá arriba. Y para esto, tarde o temprano van a necesitar enfocarse en su desarrollo profesional y la gran mayoría deberá insertarse en el sistema laboral tradicional.

Otro punto que encuentro interesante es que los millennials sueñan con que va a llegar un día en que serán exitosos, dueños de un emprendimiento y que van a poder comprar su casa en el momento en que la necesiten. Pero la verdad es que no es tan sencillo, que no todos los que emprenden triunfan y que los que triunfan lo hacen luego de haber fracasado numerosas veces.

¿Creés que el emprendedorismo es una característica positiva de esta generación?

Sí, me parece espectacular. Me parece muy bueno el modelo de independencia laboral. Soy el primero que alienta el modelo de trabajo asociativo. Lo que creo es que muchos no son conscientes de las necesidades que tienen que cubrir a futuro. No hay que confundir lo genuino de buscar la pasión de cada uno y disfrutar el camino, con elegir “independencia y flexibilidad” para evitar presión. 

Soy un convencido de que uno no puede sacrificar todo en pos de un best seller, porque puede llegar tarde o puede no llegar. Entonces, no se trata de no buscarlo o de abandonarlo, ya que repito este espíritu es lo mejor de esta generación, pero no se debe olvidar del resto.

¿Por qué creés que se generó este cambio de paradigma entre lo que pensaba tu generación, la de tus padres y ésta?

Porque los criamos así. A mí me criaron con miedo y eso me movió para ser emprendedor, para trabajar. Cada cosa a la que le tuve miedo me ayudó a cumplir a futuro. Yo temía no llegar a mi casa porque mis padres perdieron su casa. Mi reacción y mi nafta fue el miedo: a fracasar, a no tener, a no cumplir. Creo que más que miedo la palabra seria “respeto”, a la vida y al futuro. 

Esta generación no tiene miedo. En general no se quedaron sin casa, sus padres no tuvieron un drama económico fuerte, vivieron en un entorno contenido, con sus necesidades cubiertas.

Son jóvenes que no le tienen miedo al futuro, y a veces ni siquiera respeto y por eso no se preparan para el después. Y quebrar eso es un tema cultural difícil. No se me ocurre qué decirles para que lo crean. Solo me imagino advertirles y tratar de demostrarles que la necesidad de la casa tarde o temprano llega y que les conviene sin ninguna duda empezar ahora que todavía no tienen la responsabilidad del hogar. Guardando un poco cada mes, se asegura lo que puede transformarse en un imposible en el futuro. 

¿Qué tratás de enseñarle a tus hijos en este sentido?

A mi hijo de 18 años le digo: “Pará, viví. No te quedes encerrado en el deber ser pero andá construyendo tu futuro. No te olvides que lo que no juntes durante tus 7 años profesionales más fuertes vas a tener que hacerlo en 3, con otra presión”. 

Muchas gracias Mateo.