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Por: Mónica Fernández

Ahorrar lleva implícito un esfuerzo. Porque ahorrar es privarse de consumir o de gastar en el presente con la mirada puesta en un objetivo de mediano a largo plazo. No hay vueltas, ni trucos posibles.

En este blog, 5 “tips” que van a ayudarnos a poner el foco en la dirección correcta… aunque no sencilla.

  1. El primer consejo marca la cancha y vale para todas las edades y etapas de la vida. Lo explica claro el economista mexicano, Macario Schettino, en su libro Economía en 1 día (Paidos, 2015): “La mayor parte de las personas empiezan a ahorrar después de gastar; lo que queda, lo ahorran. Eso no es ahorro. Para que funcione debemos hacerlo antes de gastar. Lo que debemos hacer es en cuanto recibimos nuestro ingreso, separar lo que va al ahorro”.
  2. A partir del primer empleo se debería empezar a ahorrar al menos una mínima porción del A los 20 y tantos, el ahorro se construye a base de pequeños sacrificios. El ejemplo que salta primero en la lista es el auto: con el primer trabajo estable son muchos los que se tientan y compran su primer auto en cuotas. Pero el “agujero” negro para las finanzas será mantenerlo. No menos de $2.000 al mes (seguro y patente) que podrían destinarse a una cuenta especial de ahorro con vistas a mediano plazo. Mientras se llega al objetivo, la SUBE y los pooles de viaje serán grandes aliados.
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  3. Después de los 30 suele empezar la época de mayor crecimiento profesional pero también de mayores gastos. Es el momento en el que, en promedio se forma una familia, y las cuentas se incrementan. Para no perder el objetivo una herramienta muy recomendada por los expertos en finanzas personales es ponerse el compromiso de pagar una cuota. Puede ser un terreno (más accesible que un departamento, por ejemplo) o un aporte fijo a un fondo de retiro en compañías de primera línea que nos den seguridad. Si la cuota se debita en forma directa, mucho mejor. No habrá excusas para no pagar.
  4. Micro-ahorro. Romper con el prejuicio de que el ahorro debe ser cuantioso o importante. “Hay que desterrar esa creencia” –dice Marcelo Elbaum en su libro Hombre Rico-Hombre Pobre (Planeta). “Una suma pequeña pero constante e invertida se transforma con el tiempo en una mucho mayor”, remarca. Micro ahorro va desde dejar de pedir café y algo rico a la oficina todas las tardes o a los chicos a la salida del colegio (seguro se fueron 30/40 en este “gustito” que son $800 al mes), viajar en transporte público y no en auto, hacer menos delivery de comida y fundamental en estos tiempos: dejar la tarjeta de crédito en casa para evitar tentarse con las 12 cuotas que nos llevan siempre a comprar de más.rsz_rml_0925_delivery
  5. Involucrar a los pre-adolescentes y adolescentes de la casa en esta estrategia. El hábito se aprende desde chicos. Para ahorrar hace falta también motivación. En Eidico proponemos una: llegar a la casa propia. Quizás no es el momento de suscribir al plan pero sí de hacerse la pregunta: ¿dónde quiero estar en los próximos años? Porque es una realidad: sin ahorro, no hay casa.