Y llegamos al último destino. Después de miles de kilómetros andados, de haber conocido y reconocido los lugares donde tenemos presencia, de miles de fotos, videos, caminatas, recorridos y personajes memorables, encaramos el último tramo. Nos encontramos con el sur de una provincia generosa, con ciudades costeras a la espera de nuestro arribo, y otras zonas de sierras altas que custodiaron nuestro paso. Escribimos el último capítulo de nuestra ruta y regresamos para completar el diario de viaje. Los veinte años son una buena edad para viajar, conocer, abrir la mente y ampliar las ideas. Una edad para hacer esas escapadas largas, con tiempo para contemplar y absorber de cada lugar su esencia. Habiendo transitado casi cada ruta del país y un poco más, volvimos con la cámara y la retina colmadas de imágenes, los oídos llenos de historias para contar y la memoria repleta de recuerdos. Volvimos con la satisfacción del viajante itinerante cuando vuelve a casa, contentos de haber conocido tanto, de haber caminado tan lejos, de haber llegado a cada rincón.

Costa Esmeralda; Pilar, Escobar y Maschwitz; Salta; Carmelo; San Martín de los Andes; Ushuaia; Mendoza; Zona Sur; Tigre; Zárate, Rosario, Corrientes; Junín, Tandil, Bahía Blanca, Mar del Plata y Chapadmalal. Nuestro itinerario fue variado. La dirección que tomamos: Norte, Sur, Este y Oeste. Lo que encontramos: gente, paisajes, historias, caminos. Y en cada lugar, un proyecto de vivienda o de inversión que nos invitó a conocer el sueño cumplido de muchos.

A poco de terminar el año, nos preparamos para festejar con todo en diciembre. Estamos agradecidos con cada persona con la que nos cruzamos en esta aventura que emprendimos en enero, y esperanzados de completar la Ruta Eidico con un relato completo de nuestra historia.